I. No todas las elecciones gremiales son iguales

No todas las elecciones dentro de un colegio profesional tienen el mismo peso histórico. Algunas definen administraciones, estilos de gestión o prioridades internas. Otras, en cambio, marcan un punto de inflexión sobre la independencia, la credibilidad y el rol institucional del gremio frente al poder político.

En esos momentos, la neutralidad aparente no preserva la institucionalidad; puede debilitarla. Confundir prudencia con silencio, o pluralidad con indiferencia, ha sido un error recurrente en la historia institucional de América Latina.


II. América Latina: cómo se pierde el Estado de Derecho sin un solo golpe de Estado

Las democracias modernas rara vez caen por golpes de fuerza. Con mayor frecuencia, se administran hacia su degradación. El patrón es conocido: se relativiza la ley en nombre de causas superiores, se normalizan irregularidades “menores”, se desacredita a los contrapesos y se protege selectivamente a quienes alinean sus decisiones con el proyecto dominante.

En ese proceso, la legalidad se mantiene en apariencia, pero pierde su espíritu. El autoritarismo contemporáneo no se impone con tanques; se consolida con procedimientos, discursos técnicos y silencios estratégicos.


III. La captura de los organismos electorales: el primer síntoma

Cuando un sistema comienza a desviarse, el primer objetivo no suele ser la oposición política, sino los árbitros. La captura de organismos electorales —formales o informales— es el síntoma inicial de una democracia en riesgo.

Esa captura no siempre es burda. Puede presentarse como modernización, eficiencia o gobernabilidad. Sin embargo, cuando las decisiones se vuelven discrecionales, la transparencia se diluye y los cuestionamientos legítimos reciben protección política en lugar de respuestas técnicas, la contienda deja de ser justa, aunque conserve una fachada legal.


IV. El papel estratégico de los colegios profesionales en procesos de cooptación

Los colegios profesionales ocupan una posición estratégica en cualquier sistema republicano. No solo representan a un gremio; legitiman procesos, forman opinión técnica y aportan cuadros al aparato institucional del país.

Por esa razón, en contextos de cooptación progresiva del Estado, los colegios no son actores secundarios. Cooptarlos no es un fin en sí mismo; es un medio para neutralizar la resistencia profesional, normalizar decisiones cuestionables y desactivar el disenso informado.

Cuando un colegio pierde independencia, el daño trasciende a sus agremiados: afecta al conjunto de la institucionalidad democrática.


V. Señales de alerta cuando el poder político celebra resultados gremiales

Aquí es donde corresponde formular preguntas, no acusaciones. Preguntas que cualquier abogado responsable debería hacerse:

  • ¿Desde cuándo un presidente considera pertinente utilizar espacios oficiales o cadenas de comunicación para llamar a agremiados a participar en elecciones que corresponden al ámbito gremial y no al Ejecutivo?
  • ¿Desde cuándo diputados de izquierda —tradicionalmente ajenos o críticos de los colegios profesionales— muestran un interés tan activo y coordinado en respaldar planillas dentro de procesos gremiales?
  • ¿Desde cuándo actores políticos se sienten tan cómodos opinando, celebrando o promoviendo resultados que, en teoría, deberían serles ajenos?

Tal vez no ocurra nada irregular. O tal vez esté ocurriendo algo que no queremos ver. En ambos casos, la reacción correcta del gremio no es la complacencia, sino la alerta institucional.

Cuando el poder político se siente cómodo con un colegio profesional, el colegio debería sentirse, como mínimo, incómodo.


VI. Responsabilidad ética del abogado frente a la historia

El abogado no es un espectador pasivo del orden jurídico. Su formación le permite identificar patrones, anticipar consecuencias y comprender cuándo una decisión aparentemente administrativa tiene implicaciones estructurales.

Por ello, la responsabilidad ética del gremio no se agota en cumplir formalidades. En determinados contextos, el silencio también es una forma de complicidad, especialmente cuando se poseen las herramientas técnicas para entender lo que está en juego.

No se trata de ideología, simpatías personales o cálculos de corto plazo. Se trata de asumir que la historia no se construye solo con acciones, sino también con omisiones.


VII. Votar con criterio en momentos decisivos

Muchos profesionales votaron en la primera vuelta por opciones que hoy ya no están en la contienda. Esa realidad no anula su responsabilidad; al contrario, la acentúa. Los momentos decisivos no siempre permiten elegir la opción ideal, pero sí obligan a discernir con criterio.

En escenarios de riesgo institucional, la pregunta no es por afinidades personales, sino por contención: ¿qué decisión contribuye a preservar la independencia del gremio y a evitar su alineación con proyectos de poder que históricamente han debilitado el Estado de Derecho?

La historia no juzga intenciones. Juzga decisiones. Y algunas elecciones gremiales, aunque parezcan internas, terminan teniendo consecuencias que trascienden ampliamente a la propia institución.



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